
Aplaudir pelotudeces
Hola mis queridos, ¿cómo andan? Hoy estoy con poca onda, no se si es por el calor, por el aumento del subte o porque fui a ver Criaturas de la noche y todavia no me recupero de ese macro embole. La cuestión es que hoy vengo con una columna antipática.
Yo me sorprendo al ver cómo la gente aplaude pelotudeces. Y no hablo del aplauso de compromiso cuando termina la función sino de ese arrebato palmar espontáneo que tienen algunos espectadores ante cualquier simpleza que se les presente.
Fui a ver El diluvio que viene (NO es para chicos, no insistan en llevar a esos pequeños demonios que lo único que hacen es hablar a los gritos y patear la butaca de adelante). Por suerte, la niña que molestaba a mis espaldas fue llevada raudamente por el pacato padre apenas empezaron a hablar de procreación. Dios existe, no cabe duda.
Pero yo estaba hablando de la gente que aplaude pelotudeces. Todo el mundo sabe que al final de la obra (el diluvio) viene una paloma y se posa en la mesa. Hace treinta años que lo sabemos y sabemos también que cualquier paloma sumida en la oscuridad irá directamente al punto que se encuentre iluminado (en el caso de la obra, el respaldo de la silla). A pesar de este conocimiento tan esparcido entre los mortales, apenas la paloma se posa en la maldita silla la gente comienza a aplaudir como poseída por el Espíritu Santo, como si el mismísimo Dios se hubiera hecho presente.
Recuerdo cuando el año pasado fui a ver una flojita comedia musical sobre vampiros y, en un momento de la obra, hacían caer nieve sintética sobre el escenario y parte del público (todavia me estoy sacudiendo el telgopor). En cuanto sintieron que la nieve le tocaba los hombros, la gente entró en un desenfreno aplaudidor como si el elenco hubiera encontrado la cura contra las injusticias del planeta. Y era un poquito de telgopor nada mas....
En fin, los niños que gritan, la gente que aplaude cualquier verdura, los padres que no se ocupan de nada, los teléfonos que suenan en medio de la función y los acomodadores que son cada vez más lentos...como no voy a hacer una columna antipática.
Hasta la próxima semana.
Besitos, Tiyi.