
23 de enero de 2012
Por amor a Sandro: una generosa historia de amor
Ya subió a escena el musical dirigido por Ariel Del Mastro que nos muestra que el amor, cuando se considera tal, siempre es generoso.
Alicia siempre sintió una irrefrenable pasión por Roberto Sánchez. Desde sus comienzos con Sandro y los de fuego hasta sus últimas presentaciones cuando los efectos del abuso del cigarrillo ya mostraban sus antipáticas consecuencias. Pero Alicia, una de las tantas nenas que seguían fervientemente a su ídolo, también conoció a Antonio de quien se enamoró y formó una familia. "Por amor a Sandro" nos habla de ese triángulo que se forma cuando la pasión por el ídolo intenta correr en paralelo con el amor por el marido. Pero la obra no nos habla de celos egoístas ni de egos maltratados, por el contrario nos nuestra lo generoso del amor genuino, de aceptar, entender y hasta facilitar la felicidad del ser amado.
"El musical de América" es una bella historia de amor contada con gran parte del repertorio de El Gitano y una variedad de climax que hacen bailar, reír, emocionarse y volver a bailar.
La obra de Daniel Dátola y Julián Vat tiene varios aciertos a destacar: la calidad de los intérpretes es indiscutible. Se destacan no sólo los protagonistas sino también "las nenas", los amigos, las coreografías y "el neno" un gran papel de Leo Bosio que pone una cuota de humor hilarantemente divertido.
Fernando Sanmartin, en el papel del ídolo, hace un Sandro irreprochable, medido, cuidado, sumamente fiel al original y tremendamente orgánico. Una re-creación que (sin ánimo de herir susceptibilidades) en algunas ocasiones hasta resulta más agradable que el original (recordemos al último y querido Sandro con bata tratando de parecer sexy). Natalia Cociuffo, en el papel de la nena, juega muy bien su papel de fanática y esposa logrando amar a dos hombres a la vez pero de distinta manera. Y Christian Gimenez, en el rol del marido, construye un personaje adorablemente generoso y fiel a sus sentimientos que cualquier persona quisiera tener por esposo.
Una muy bien lograda escenografía hace un espacio dinámico y fácilmente modificable que ayuda a mantener el ritmo. Un elogio aparte merece la realización de vestuario que recorre varias décadas y resulta acertada en todos los momentos.
Dividida en dos actos, la obra transita la juventud rockanrolera con su ritmo vertiginoso, el crecimiento con sus inevitables conflictos y la madurez que trae un ritmo menos frenético pero más intenso.
Por amor a Sandro es un muy buen musical que no se reduce a un homenaje a un ídolo desaparecido. Es una interesante historia de amor que dice claramente que aceptar al ser amado en toda su complejidad, es la mejor manera de tener un amor duradero.
Martín Fernández Tojo