
Las comedias de Shakespeare con sus amores intrincados y sus sirvientes divertidos siempre son un placer. Planteado en formato de comedia musical con guiños a las películas americanas de la década del cincuenta, el resultado es de una divertida inocencia que alegra el espíritu y relaja los corazones.
Viola, quien cree que su hermano ha muerto en un naufragio, se viste de hombre
para prestar servicios al duque Orsino quien está enamorado de Olivia
que a su vez se enamora de Cesario, la versión masculina de Viola y
que es exactamente igual a Sebastián, su hermano que en realidad no
ha muerto y aparece en el momento indicado. Para postre, Orisno siente una
clara atracción por el joven Cesario aunque su condición de
hombre evita que se hable de amor. Un culebrón clásico, muy
bien armado por el dramaturgo inglés que Jorge Arzumendi recreó
logrando una divertida comedia musical con muy buenas interpretaciones tanto
musicales como actorales.
Laura Azcurra y Florencia Otero realmente destacan en sus actuaciones y, al
igual que todo el elenco, logran mucha naturalidad en unos textos que no son
sencillos. Dentro del equipo femenino, también logra una gran actuación
Melania Lenoir con su bufón absolutamente excéntrico y Luz Kerz
que comienza con un personaje unidimensional y poco a poco va llenándolo
de matices.
La obra cuenta con un buen ritmo aunque el jugar todas las escenas en el centro
del escenario, con actores que entran y salen, hace que la puesta se sienta
por momentos monótona. El muy nivel musical de los intérpretes,
en el que Germán Tripel y Mike Zubi hacen un buen aporte, logra unos
bonitos cuadros que da mucho placer seguirlos. También se lucen los
bailarines Santiago Almaraz, Leandro Bassano, Andrés Espinel y Nahuel
Smith que le dan al espectáculo una muy buen energía.
Noche de reyes es una comedia hecha por gente talentosa que quizás
podría ser aun más divertida o tener una mejor resolución
de escenografía o vestuario, pero aún así, la obra cumple
y resulta una buena e interesante propuesta. Para salir cantando y fantasear
con la idea de que hasta los amores más difíciles pueden resolverse
de la manera más inesperada.
Martin Fernández Tojo