
La sonrisa de mamá
Mátame de nuevo promete, desde la primera imagen, ser una muy buena obra y cumple sobradamente esta promesa. Una madre desquiciada por el síndrome de Münchhausen (extraña patología que lleva a quien la sufre a provocar enfermedades sobre quien tiene a cargo) convierte a su hijo en un ser enfermizo y dependiente sometiéndolo a una interminable ingesta de medicamentos. Esta relación siniestra, plagada de cinismo y crueldad, está jugada en la obra desde un humor negro filoso como un estilete que provoca la risa y el shock en partes iguales.
Sobre este contexto, ya de por sí malsano, la madre está convencida de ser la amante de Frank Sinatra y de que su hijo, a quien bautizó Frankie, no sólo es fruto de esa relación sino que es el heredero del talento del fallecido cantante. El logrado texto de Halvorsen, que crea una historia verosímil y con una muy buena progresión dramática, se presenta con una dinámica y estética puesta en escena diseñada por Gerardo Begérez y Marcelo Iglesias quienes además de directores son los protagonistas de la historia.
Iglesias, que maneja el humor negro como nadie, logra una soberbia madre Marilyn Monroe que arrastra a su hijo a un desenlace fatal mientras le proporciona solícitos cuidados. Por su parte, Begérez dota a su personaje con una serie de detalles y tics muy bien trabajados logrando un gran trabajo de interpretación. Dos excelentes actuaciones que juntas se potencian.
El diseño del espacio, que cuenta con cuatro frentes y permite una buena visión desde todos ellos, junto a un sutil diseño de luces y un bello vestuario, completan esta imperdible propuesta.
Martín Fernández Tojo
Actores:
Marcelo Iglesias
Gerardo Begérez
Dirección General: Gerardo Begérez y Marcelo Iglesias
Libro Erika Halvorse