
Una vez más Heidi Steinhardt presenta un relato de nuestra cotidianeidad
visceral, inquietante y cercano. El sepelio no es ni más ni menos que
la reunión que propone una madre a sus tres hijos, con el aparente
motivo de estar conmovida y asustada por la muerte de una amiga cercana. Así,
les plantea las "condiciones" bajo las que quiere ser velada cuando
muera, mientras que -como una araña que seduce y engaña a la
mosca- va tejiendo alrededor de sus hijos una trama de pequeñas mentiras
en donde prima lo económico por encima de todo, signo de los tiempos
que corren.
Los diálogos son verdaderamente excelentes, y se potencian con la performance
de los cuatro actores, bien seleccionados y comprometidos con sus roles. Así,
las personalidades se contraponen, luchan y se amalgaman para ofrecer un cuadro
en donde en medio de conversaciones superpuestas y banales se filtran visos
de verdades crueles que hieren y configuran el in crescendo que motoriza el
drama. En cuanto al final, éste proporciona un quiebre que tal vez
distorsiona y desdibuja la acción que se despliega durante toda la
pieza. Pero tal vez -y es en este punto en donde la autora se acerca al realismo
dislocado que representa la vida misma- ese haya sido uno de los posibles
cierres de una historia real, en donde nada tiene sentido y el único
objetivo que persiga Steinhardt sea mostrar cuán sola y aislada puede
estar una persona aunque esté rodeada de aquellos a los que más
quiere.
María Pilar González
Nota: el comentario corresponde a una de las funciones realizadas durante 2010
Ficha técnica:
El sepelio, de Heidi Steinhardt
Duración: 1 hora aprox.
Dirección y dramaturgia: Heidi Steinhardt
Elenco: Zulema, Cristina Maresca
Alfredo, Néstor, Caniglia
Coyi, Diego Rinaldi
Pedro, Guido Silverstein