que tul!! el primero
de teatro obviamente
si no sabes que ver, aca te orientamos un poco
frases que escuchamos en las salas y que nos quedaron grabadas
Informe especial: parte I

¿Independiente, off o alternativo?

Hoy por hoy estas tres denominaciones parecieran ser sinónimos de una actividad que cada vez encuentra más nichos en donde desarrollarse. Pero para actores, directores, propietarios de salas y críticos existe una diferencia en el modo de hacer, en la ideología y -por sobre todo- en la puesta. A través de esta serie de testimonios te mostramos qué piensan los protagonistas de la escena actual del teatro argentino. En esta primera parte del informe opinan Marcelo Oliveri, uno de los argentinos que más teatro ha visto y Ezequiel Molina, un hombre de teatro que no cree en categorías.

Marcelo Oliveri es periodista de reconocida trayectoria y es miembro de ACE Teatro (Asociación de Cronistas de Espectáculos). Ezequiel Molina es actor, director de la compañía de Teatro La empresa humana y se desempeña como encargado de Artes Escénicas en el espacio Garrick, Arte y Cultura. Ambos opinaron para eNescenaHOY sobre qué significa actualmente el teatro independiente en Buenos Aires
¿Teatro independiente, off y alternativo designan a una misma cosa o refieren a fenómenos distintos?
Marcelo Oliveri: Justamente esa cuestión fue tema de conversación en varias reuniones de ACE antes de armar las ternas. Para mí el teatro independiente es el que conocimos con Alejandra Boero, que era hasta vocacional, en el sentido de que si bien los tipos estudiaban y se esforzaban no vivían de eso. El teatro independiente no lo hacían figuras de primera línea. Hoy por hoy decís "voy a ver teatro independiente", te vas a San Telmo y te lo encontrás a Julio Chávez o a Mirta Busnelli en el Camarín de las musas o Los padres terribles en El Cubo. Se nos plantea a veces esa disyuntiva, qué es teatro independiente, qué es teatro off. Yo llamo teatro off a otra cosa: para mí es lo que está en los sótanos, son figuras desconocidas que tienen todas las de ser conocidas en un futuro.
Ezequiel Molina: Esa es una definición que a nosotros no nos interesa, porque nos parece posterior a un trabajo que hay que hacer. Por habilitación por ejemplo, el Garrick es un teatro independiente clase B porque así lo dice la ley y nos clasifican por cantidad de butacas. Ahora, desde nuestra tarea específica me parece que hoy en día definir si somos off, alternativo o independiente no sirve. Actualmente hay una carencia de proyectos a largo plazo, tanto desde la parte ideológica como del plan de acción, por lo cual ponernos a hablar de definiciones nos parece desde el grupo lo último en lo que podría derivar nuestro trabajo. Hay una necesidad de pertenecer a algo, y muchas veces no podés encajar en ninguna clasificación.

¿Qué hace que una obra sea considerada off?
MO: Lo que define al off es lo que está fuera del circuito comercial. Por ejemplo en los '80, cuando ibas a ver bandas under eran las que no estaban en una discográfica. Hoy todo cambió. Los Redonditos de ricota, por ejemplo, que eran el off, como Cemento, no estaban en compañías grossas, pero hoy las mayorías de los productos teatrales son cooperativas de laburo que alquilan un teatro. Hoy podés alquilar el Broadway y hacer el proyecto lunes y martes porque también tenés teatro esos días. Y por parte de los dueños de las salas también es diferente, porque ellos esperan a que las cooperativas vengan y les contraten el teatro. Eso es lo que hace la mayoría. Lo que pasa que al teatro le pasó lo mismo que le ha pasado a los grupos de música: la gente ya no puede esperar que los estén llamando porque no hay empresarios o grandes productores. Vos querés trabajar, entonces generás tus propios proyectos.
EM: ¿Off de qué? Si Mirta Busnelli en el Camarín de las Musas es off no me interesa, yo sé que es una actriz que está haciendo un espectáculo en un determinado lugar. Me interesa el producto que está haciendo, nada más. Ahí se empieza mezclar todo. Nosotros hacemos de todo, podemos hacer teatro comercial si da, hacemos teatro alternativo o teatro off, dependiendo de la obra que sea. Muchas veces se dice que lo comercial es una mala palabra. ¿Por qué? Todo el mundo quiere comer, pero en el momento en que tenés la oportunidad económica se ve como algo peyorativo. Está esa parte romántica de la actividad que para mí sirve sólo en un sentido estético. Lo romántico sirve para tomar postura, pero no necesariamente para accionar.

¿El teatro off y comercial buscan objetivos diferentes -más apegados a lo político en el caso del off, más cercano al mero entretenimiento en el caso del teatro comercial- o pueden tener motivaciones comunes?
MO: Al teatro le pasa lo que le pasa al país, es un cambalache donde cada uno no busca un género sino apunta a ver cuanta plata hay. Hemos dejado de lado el tema de si es comercial o no y apuntamos a la guita, no es lo mismo que los '80, en donde se respetaba el teatro en ese sentido. Ahora trabajan en Pol-ka en una tira y después los ponen en el San Martín. Se preocupan por atraer al público a toda costa. En cuanto a temas, hay mucha repetición de fórmulas, nos está faltando un poco mas de identidad. Hay mucho stand up pero este tiene una fórmula muy chiquita, cuando viste cuatro o cinco ya viste todos.
EM: Yo quiero ser parte de todo, no estar adentro de un circuito y ser otra opción, otro paradigma. No está mal el off, tiene cosas buenas y malas, desde el punto de vista de la ideología. A mí me interesa el público que no es de teatro necesariamente, me interesa atraer a toda esa masa. Y luego lo que ellos pueden decir de lo que nosotros hacemos. Ahí está el problema, el trabajo de convocatoria, que yendo para atrás conlleva el producto, el trabajo de diseño de producción, la postura ideológica frente a lo que se hace, decisiones artísticas, todo un bagaje de cosas a tener en cuenta. Cada pieza que tenemos en la programación está pensada como ese tránsito a futuro como parte de ese cambio hacia lo otro. Y paralelamente poder poner a largo plazo, en funcionamiento a todo el colectivo sobre un montón de cosas que tienen que ver con la cultura, con la forma de pensar lo que hacemos. Creemos que en esa posibilidad hay un cambio y un mejoramiento posible de nuestra actividad.

Maria Pilar González / Martín Fernández Tojo

 
Cómo hacen en ACE
Marcelo Oliveri explica: "Se analiza a ver quien actúa, cómo es la propuesta (no hay una guía al respecto) pero se plantea el problema de donde ubicar cada cosa. Hoy en día los teatros comerciales albergan propuestas independientes. Igual, todo esto lo analizamos nosotros, la gente no lo hace, son pocos los espectadores que piensan en eso. Yo creo que no hay que ser dictatorial con respecto a trabajar en un circuito u otro. Si se te presenta la oportunidad de dirigir ahí ¿por qué no vas a hacerlo? (en referencia a Claudio Tolcachir dirigiendo a Norma Aleandro). Creo que es un honor, y no por eso se están vendiendo. Creo que Javier Daulte o Tolcachir están creciendo y van sumando laburo, todo suma. Además están con propuestas serias, no están dirigiendo a Ricardo Fort".
 
El proyecto Garrick
Ezequiel Molina cuenta: "Como compañía no nos cerraba abrir tan sólo una sala en Caballito. Entonces decidimos hacer un grupo de gestión de este espacio, como proyecto de algo mucho más grande. Lo que tenemos hoy es un grupo que a un plazo de siete a diez años va a construir una red de descentralización a nivel nacional. Realmente queremos poder abrir nuevos espacios del Garrick, o asociarnos con diferentes espacios y formar una red. Para eso necesitamos profesionalizar la forma de hacer teatro, sin caer en el romanticismo, que supuestamente tiene más valor".