
La imagen fue un fusil llorando de Julio Molina
La sola imagen de la muerte de un hombre puede ser lo suficientemente fuerte
como para desatar una batalla interior. Esto le sucedió a Roberto Arlt,
cuya la fuerza de hierro se doblegó luego de ver un fusilamiento, y
en sus en reflexiones se trasluce un amplio abanico de sensaciones y sentimientos.
Arlt se siente como el espectador de una función de circo, en la que
el anarquista Severino Di Giovanni baila para él la espantosa danza
de la muerte.
La obra intenta rescatar aquellas impresiones del escritor, aquellas ganas
de huir, de cerrar los ojos para no ver lo que ya se ha visto, de convertirse
en un Edipo moderno con tal de espantar los demonios con los que ahora carga
en su interior. Gabriel Fernández es Roberto Arlt. Sus gestos, su postura
y sus miradas involucran al público de manera visceral. La ambientación
-minimalista, cargada de nicotina, opresiva- contribuye a materializar la
angustia que siente el protagonista luego de presenciar un acto de semejante
barbaridad. La adaptación está bien lograda, y la interpretación
atrapa y narra de buena manera, intercalando aquel no saber en que se encuentra
el espectador con los hechos relatados por Fernández, que va dando
vueltas alrededor de la llaga hasta sumergirse por entero en el dolor del
hecho.
Una excelente propuesta para aquellos que busquen un retrato fiel del escritor
y periodista argentino, y una oportunidad de reencontrarse para aquellas almas
en las que el sufrimiento del otro se hace carne. Porque como bien expresó
Arlt, ningún hombre es el mismo luego de ver morir.
María Pilar González
Ficha Técnica
La imagen fue un fusil llorando, de Julio Molina (basada en el texto
He visto morir de Roberto Arlt)
Duración: 45 min aprox
Dramaturgia y puesta en escena: Julio Molina
Elenco: Roberto Arlt, Gabriel Fernández