
Siempre es bueno encontrar en una obra retazos de la propia biografía
o imágenes que -sacadas como por arte de magia del archivo de la memoria-
se activen y reactualicen vivencias y motivaciones que sacudieron nuestras
vidas en el pasado. Tercer cuerpo es una de estas piezas, porque con su descuidada
ambientación estilo administración pública de los 80-90
trae a la luz el fastidio del trámite burocrático en la olvidada
dependencia del Estado -entre otras experiencias que a muchos de nosotros
nos ha tocado vivir.
Las actuaciones son impecables. Se luce la dupla Sandra-Moni, en la que las
actrices se complementan a modo de tragicomedia y protagonizan una sucesión
de diálogos imposibles pero reales, en los que una invade la vida de
los demás mientras la otra contiene una irritación in crescendo
que hará explosión. El costado pasivo lo marca una cierta sumisión
de los personajes, que han sido olvidados en la oficina quedando frente a
frente con sus temores, sus historias, sus ansiedades y oscuros secretos que
ocultar.
Las historias se entrecruzan y se mezclan, a tal punto que el espectador debe
estar atento a los diálogos múltiples -todos de carácter
importante- que ocurren en simultáneo sobre el escenario. La puesta
en escena favorece este tipo de entrelazamientos, dándole fuerza y
sentido a lo que sucede en la trama.
Tercer cuerpo es una obra sobre la soledad, la falta de comunicación
y -a fin de cuentas- el desconocimiento y reconocimiento que debemos practicar
en ciertas ocasiones y con ciertas personas cuando las sopresas llegan por
el costado menos pensado.
María Pilar González
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Tercer cuerpo
Duración: 1 hora
Libro y dirección: Claudio Tolcachir
Asistencia de dirección: Melisa Hermida
Elenco: Sandra, Ana Garibaldi
Manuel, Hernán Grinstein
Sofía, Magdalena Grondona
Héctor, José María Marcos
Moni, Daniela Pal
Prensa: Duche / Zarate