
Ambientada en un corral, que funciona a las veces de matadero, baño público, vestuario y casa paterna; tres hombres van tratando de explicarse en qué consiste ser varón. Todos los problemas, las presiones, los éxitos y las frustraciones son mostradas en la obra que repasa la vida de estos seres desde la niñez hasta la edad adulta. Trabajada en forma de relato, los actores van contando a medida que van haciendo jugando con un distanciamiento que abre y cierra el flujo dramático. Lo interesante de la propuesta es que aborda un tema que, si bien se ha tratado algo, no suele verse en los teatros. Ser varón no es fácil y alguien tiene que decirlo. Al ser tres protagonistas masculinos se crea ese vínculo de camaradería y agresividad que suelen construir los hombres cuando están juntos. Una obra distinta, con sus altos y sus bajos que juega sutilmente con el morbo del espectador y va generando interes a medida que avanza la acción. También resulta didáctica porque explica cómo se crìa un novillo, como se lo castra y cómo se lo lleva al matadero. Los hombres lloran, los animales no; dice uno de los muchachos.
Martin Fernández Tojo