Un
grupo de hombres, vendedores de bienes raíces, son obligados a engañar
y a mentir. Son sometidos a un concurso arbitrario: el que más vende
gana un auto, el segundo un juego de cuchillos, el tercero y el cuarto quedan
afuera. Estos hombres pelean contra todo para no quedar fuera del sistema, un
sistema que tarde o temprano, los terminará expulsando. Engaños,
mentiras y traiciones. Todo en un día de trabajo. A simple vista esta
trama nos recuerda por momentos a El
método
Gronholm, la diferencia era que en aquella obra un grupo de hombres y mujeres
se tenían que eliminar para quedarse con el puesto de trabajo. Aquí
ocurre un poco lo mismo: Eliminarse sin importar las consecuencias. Este drama
cuyo autor es David Mamet refleja una sociedad que está enferma en todos
los órdenes de la vida. Esto que sucede entre un grupo de vendedores
se da en una redacción de un diario o en cualquier empresa, también
se da en un colegio y hasta en una iglesia. Todos: hombres y mujeres luchan
por eliminarse y llegar a la cima del éxito.
Luis Ziembrowski, Alejandro Awada y Oscar Alegre sobresalen por sobre el resto,
Federico Olivera y Facundo Arana repiten mohines de las novelas y no logran
convencer, a pesar que Facundo es un poco el que convoca gracias a sus trabajos
de la televisión. A Arana le convendría hablar más pausado
y darse cuenta que los tiempos del teatro son otros. Acostumbrado a la vorágine
de la televisión por momentos se acelera mucho, otro tanto ocurre con
Federico Olivera, el ex-Son de Diez. Por su parte Jorge D'Elìa, un gran
actor, aquí tiene un papel muy chico y con poco diálogo lo que
no le permite lucirse. Codicia en realidad no plantea nada nuevo y por momentos
se estanca en un sinfín de diálogos (sobre todo al principio)
demasiados explicativos. La dirección de Marcelo Cosentino está
un poco desdibujada, la obra tiene un 50% de actuación teatral sobresaliente,
el otro resto es un 50% de actuación televisiva: Y es ahí donde
pierde.
Marcelo Oliveri