Cocinando
con Elisa de Lucía Laragione
La
joven Elisa, analfabeta, sola y embarazada, es contratada como aprendiz en la
estancia donde Nicole es la cocinera. Durante el aprendizaje, Elisa debe soportar
el maltrato y el autoritarismo a la que es sometida a diario y aprender lo más
rápidamente posible los secretos de la antigua cocina francesa. Mientras
tanto, la panza de la joven va creciendo y, junto con ella, el plan macabro
que se va cocinando mes a mes. La obra de Laragione tiene una muy buena estructura
dramática y va llevando sutilmente la historia a un desenlace que pone
en claro que el poder atraviesa la vida de las personas y puede llegar a adueñarse
de todo lo que se le ocurra. La escenografía es un gran acierto que traslada
al espectador a una vieja cocina de campo reproducida en todos sus detalles.
Los animales y comidas que aparecen en la obra también tienen una realización
de calidad que ayuda con la verosimilitud de la historia. El día de la
función de prensa, las actuaciones resultaron un poco frías y
eso llevó a que se perdieran algunos climas y matices que el texto contiene
en abundancia. Probablemente, con el correr de las representaciones, los personajes
puedan asentarse un poco y profundizar los variados sentimientos que afloran
en la obra.
Cocinando
con Elisa: Dramaturgia Lucía Laragione. Dirección:
Stella Maris Closas y Ezequiel Ludueña. Elenco: Ruby Gattari y
Guadalupe Iñiguez. Escenografía y vestuario: Pablo Graziano.
Animales y comidas: FX, Solange Schwerdtfeger, Vanina Gorena.