Entramos
a la obra en las mismas condiciones que los personajes, sin luz, con la humedad
en la piel y mucha ansiedad por ver qué hay. Lo que sucede después
son tres hombres, tan genéricos como singulares, reunidos para pescar
tarariras.
Cada uno con historias pasadas listas para ser contadas. La particularidad es
que se encuentran en el sótano de una fábrica abandonada cerca
de la calle Juan B. Justo. Allí hay una especie de piletón en
el que supuestamente viven las míticas tarariras Titan. La pesca es a
la vez un momento de tranquilidad y de aventura. En la espera del pique las
conversaciones de los personajes trataran sobre amor, política, sueños
y humor, alternando el ritmo especial de la pesca con la energía de diálogos
tensos, graciosos y emotivos. El clima de intimidad y de situación compartida
entre hombres durante la pesca, se ve interrumpido por un final a medio camino
entre lo posible y lo imposible.
Ayelen Graneros