
El humor y las canciones de Las Amaro remiten al ambiente que evocaba el
programa radial de Mochín Marafioti "Algo para recordar".
Una suerte de revival de la época de nuestros padres y abuelos, en
donde la radio -am por supuesto- ocupaba un lugar central en la vida diaria,
y en donde ver números en vivo en el intervalo del cine era lo más
común del mundo. Así nació la leyenda de Las Amaro, una
familia de cuatro mujeres que cantaban música tropical entre película
y película, haciendo "las delicias" de los circunstanciales
espectadores.
La obra se hilvana a través de una sucesión de canciones populares
caribeñas -entre las que se destacan Azuquita con leche, La chica del
17 y Calipso bananero- "auspiciadas" por anunciantes de antaño,
que arrancan una sonrisa de la platea madura. Las excelentes voces del grupo
despiertan admiración, no sólo porque ejecutan sus canciones
a capella durante más de una hora, sino por el ritmo y la calidez que
transmiten. Incluso para un espectador que no esté acostumbrado a este
tipo de música, Frenesí de Palmeras es una muy buena opción,
porque la trama no se queda sólo en la música, sino que desarrolla
las excéntricas personalidades de cada una de las integrantes de esta
disfuncional familia, que se enredarán en una historia que se desarrolla
tanto arriba como abajo del escenario. Divertidas, cálidas y aportando
una buena dosis de humor de la vieja guardia, Las Amaro saben -y lo aplican
muy bien- del oficio de entretener. María Pilar González